El humo del tabaco en el ambiente puede afectar gravemente a la salud de los no fumadores. Es la epidemia que más muertos se está cobrando en el mundo, más que el SIDA, que las guerras y que los genocidios. Es tolerada y fomentada por la mayor parte de los gobiernos del mundo: se trata del tabaquismo. Diez mil personas mueren al día a causa del humo del cigarrillo. Se sabe hace casi un siglo que el tabaco mata, y no hay día que pase en que no aparezca un nuevo estudio científico que añada más evidencias sobre los estragos que causa en la realidad.
El humo del cigarrillo además de ser nefasto para quien gasta un porcentaje de su sueldo en él, también perjudica a quien tiene que tragarlo a su pesar por falta de una legislación que establezca un mínimo de respeto para el no fumador y de una política sanitaria que fomente la educación social.
En la última investigación realizada con fuamdores pasivos se demuestra que después de que una persona no fumadora pasa media hora en una sala donde hay humo de tabaco, sus depósitos de antioxodantes descienden al mínimo.
Se han hecho muchos estudios sobre tabaquismo pasivo que han demostrado que el humo de segunda mano provoca cáncer y enfermedad cardiovascular, además de otras complicaciones respiratorias y, en niños, muerte súbita e infecciones en los oídos.
Se sabe que el humo del tabaco lleva numerosos agentes oxidantes capaces de producir radicales libres y de iniciar un proceso conocido como peroxidación.
En condiciones normales, los antioxidantes atrapan a los radicales libres y ejercen de barrera protectora frente a este mecanismo de oxidación. Pero si falla esta protección se empieza a acumular colesterol malo en los macrófagos, lo que se considera un paso previo a la ateroesclerosis. Esta podría ser la principal causa de que la incidencia de enfermedad coronaria sea tan alta en los fumadores, que también tienen los niveles de antioxidantes en sangre bajos.
Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), si continúa el patrón de consumo actual, para el 2020 el tabaco habrá causado más muertes que el SIDA, la tuberculosis, la mortalidad materna, los accidentes de tráfico, el suicidio y el homicidio.
MILLONES DE NIÑOS
De igual forma, de seguir al mismo ritmo, alrededor de 250 millones de los niños que están vivos en el mundo hoy morirán por causan del tabaco. La OMS cree que los niños tienen derecho de crecer sin tabaco, y que "hay que cambiar el ambiente hasta que no fumar sea la pauta de conducta social más normal".
Los últimos datos científicos y la indiferencia de los gobiernos con respecto a uno de los problemas de salud mas graves de la actualidad han endurecido el tono de discurso anual, que esta vez hace hincapié en los jóvenes: " Para su supervivencia, la industria tabacalera necesita reclutar cada año nuevos fumadores para reemplazar a aquellos que van muriendo a causa de enfermedades relacionadas con el tabaco. Esos nuevos fumadores son casi siempre adolescentes".
La nicotina que contiene los cigarrillos ha sido claramente reconocida como una droga de adicción, y la dependencia del tabaco está clasificada dentro del grupo de enfermedades mentales y alteraciones del comportamiento. Los especialistas en el campo de las sustancias de abuso consideran que la dependencia del tabaco es tanto o más fuerte que la dependencia de sustancias como la heroína o la cocaína.
Aunque los no fumadores, el 64% de la población, inhalan sólo el 1% del humo que aspiran los fumadores, su riesgo de enfermedad cardiaca aumenta un 23%, frente a un 80% de los fumadores.
En un trabajo publicado se concluyó que, en bebés, había un aumento del 72% de contraer una enfermedad respiratoria si su madre era fumadora.
Se encontraron resultados similares en una investigación realizada en California en la que, por primera vez, se demostraba que el tabaquismo pasivo podía ser una causa directa de asma infantil, y que no era un simple factor que empeora la enfermedad ya existente.
En adultos, se demostró que una mujer no fumadora que convive con un fumador tiene el doble de riesgo de contraer una enfermedad coronaria que otra que vive en una casa sin humos.
Esto confirma la necesidad de una legislación que restrinja el tabaco zonas públicas para proteger la salud de las personas y añade nuevos datos sobre los perjuicios del fumador pasivo.
Además, este aire contaminado empeora la condición de los asmáticos, y favorece la bronquitis y la neumonía. Los niños que viven con padres que fuman en casa sufren con más frecuencia infecciones respiratorias y del oído medio y tienen mayor riesgo de tener problemas pulmonares. Los bebés que están expuestos al humo ambiental tambiñen tiene más riesgo de muerte súbita.
Aparecen nuevos datos que revelan que los niños que inhalan pasivamente el humo del tabco tienen más probabilidades de tener complicaciones de anestesia general que el resto de los niños.
La relación es mayor en la niñas que en los niños y se ha encontrado que también es más elevadas en las hijas que tienen madres con un nivel cultural más bajo.
El humo del tabaco ambiental contiene todas las sustancias cancerígenas y agentes tóxicos. Por tanto, es lógico que la exposición involuntaria a este humo cause las mismas enfermedades en las personas sanas no fumadoras.
Según el Libro Blanco sobre Tabaquismo en España, el humo respirado por las personas que no fuman es una mezcla de componentes con cuatro orígenes diferentes: el humo exhalado por el fumador; el emitido por el cigarrillo en su combustión espontánea; los contaminantes emitidos por el cigarrillo en el momento de fumar; y los que se difunden a través del papel del cigarrillo entre las caladas.
"El fumador pasivo está sometido principalmente al humo de la corriente principal cuya composición es algo distinta a la de la corriente lateral o secundaria, el humo que se produce sin la aspiración de aire a través del cigarrillo, con una comustión a unos 600ºC".
DEJAR DE FUMAR PASIVAMENTE
El humo de la llamda corriente secundaria tiene mayor contenido de monóxido de carbono, amoníaco, nitrosaminas y acroleína. Esto, unido al hecho de que el tamaño de sus partículas es menor y, por tanto, alcanza porciones más profundas del sistema broncopulmonar, hace pensar a los especialistas que se trata del humo más nocivo.
Dejar de fumar es beneficioso para todos los grupos de edad,incluso en edades avanzadas. Se ha visto, que al cabo de cinco años de dejar el tabaco, el riesgo de accidente cerebrovascular disminuye hasta colocarse al mismo nivel que el de los no fumadores. Pero el problema está en cómo dejar de fumar pasivamente.