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DOLENCIAS ACTUALES EN EL ÁMBITO EDUCATIVO: DOCENTES, PADRES Y ALUMNOS ©
All content on this website are freely distributed. Click for more information Date : Febrero 7, 2010   | Published by : XAVIER Email: jmartins7@hotmail.com Web: About: ESTUDIANTE DE EDUCACIÓN SOCIAL EN LA UNIVERSIDAD DE HUELVA (ESPAÑA)See Authors Articles (1)Add author to favorites  | 0 Comment/s Category : Humanities and Social Sciences | Language : Spanish Author/s : Regina Luque Valdelomar, Javier Martín Sánchez |
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Reflexión sobre la educación española actual desde las perspectivas de los docentes, padres y alumnos. |
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DOLENCIAS ACTUALES EN EL ÁMBITO EDUCATIVO: DOCENTES, PADRES Y ALUMNOS
El objetivo del siguiente articulo exponer diferentes problemas que preocupan a cada una de las personas que se encuentran en lo que podemos denominar triángulo educativo, formado por padres o tutores legales, docentes y alumnos.
La mayoría de los docentes son valorados de manera positiva por los padres de sus alumnos. Según estas valoraciones cumplen sus expectativas considerando que sus hijos tienen un nivel adecuado a su edad. Sin embargo los docentes (en especial de primaria y secundaria) se encuentran alarmados por la continua degradación del nivel académico. Maestros y profesoras señalan que las actitudes de sus alumnos son el reflejo de los valores y motivaciones que sus padres comparten en casa. Este tira y afloja de este ámbito educativo se da a lo largo de la geografía española y puede ser extrapolable a otras partes del mundo.
Respecto al profesorado, la didáctica y el currículo no se adapta siempre de manera objetiva al tipo de alumnado que se recoge en las aulas. Por ejemplo, el colectivo inmigrante posee unas determinadas características que demanda una escuela inclusiva dotada de herramientas didácticas más complejas. Dichas estrategias deben atender la problemática específica de cada tipo de alumnado matriculados en cada centro, en este acaso, el desconocimiento del castellano y cultura autóctona como técnicas eficaces.
Tomando el ejemplo anterior, en los centros públicos encontramos una iniciativa de flexibilidad educativa .Se trata del personal dedicado la interculturalidad. Estos docentes dedican a los cursos de tercer, cuarto, quinto y sexto curso de primaria una hora al día para intentar solventar problemas de aprendizaje de alumnos procedentes de colectivos inmigrantes. Aunque se observa cierta inclusividad, la medida es insuficiente dado que el funcionario sólo dedica una hora diaria a cada curso, se discrimina de esta medida al primer y segundo curso de primaria y además ha de distribuirse entre todos los colegios del municipio (nuestro caso una persona para seis centros).
Se observa claramente que el problema radica en la falta de personal docente lo que lleva en muchas ocasiones a que organismos locales promuevan proyectos que ayuden a paliar estas situaciones. En nuestro caso, en el municipio onubense estudiado, el ayuntamiento de la localidad ha puesto en marcha aulas de refuerzo en lengua castellana para niños y adultos inmigrantes.
La falta de inversión pública es otra de las lacras del sistema actual, en la que muchas veces los docentes se ven incapacitados de ejercer una educación de calidad. Hay que recalcar que la mayoría de los centros educativos están provistos de modernas instalaciones, pero de qué sirve regalar portátiles a los alumnos de quinto y sexto de primaria cuando nos encontramos carentes de docentes que refuercen la docencia no sólo en el ámbito formal, sino también complementar la educación no formal y concienciar de determinadas pautas que atañen al ámbito informal.
Ya hemos dejado constancia escrita en comentarios en otros artículos de esta web, con referencia a esta problemática. Es necesaria una concienciación política y social ante este problema. No se está reforzando la institución educativa, dando lugar a una metodología obsoleta incapaz de resolver cuestiones educativas actuales. Problemática como la inserción de gran volumen de inmigración, desautorización del docente, maltrato psíquico y físico a maestros y profesores por parte de alumnos o sus progenitores etc., eran situaciones que hace treinta años eran anecdóticas ó casos aislados. Ante las cuales, mediante psicólogos, pedagogos e inspectores que no trabajaban de manera permanente en el centro educativo, trataban de resolverle caso en cuestión. Este procedimiento no dista mucho del actual, que se va reformando lentamente mediante técnicas, como la “educación en valores”, o “talleres familiares” que pueden subsanar gran parte de los problemas del alumnado, en los que la comunicación de docentes y tutores legales es primordial (de aquí la importancia de la concienciación social).
Como pequeña conclusión podemos afirmar que en nuestra sociedad actual, se erradican numerosos conflictos a corto plazo a través de la actividad de profesionales, que ponen parches cada vez que sangran heridas educativas, pero no se medica, al sistema y a la sociedad, para su prevención.
¿Qué dicen los educadores al respecto? Realizamos una pequeña encuesta el pasado Enero del 2010 preguntando sobre las cuestiones anteriormente expuestas. En ellas expresaron la necesidad de una coeducación familia – escuela en la que, por ejemplo el docente puede ayudar en la creación de hábitos favorecedores para su formación integral del niño o adolescente. Además el profesor puede descubrir aspectos, tanto positivos como negativos, en el alumno que él y su familia desconocen, pudiendo desarrollar un plan para su correcto desarrollo.
Argumentan que la falta de tiempo de los padres impide desarrollar actividades con el centro, aunque muchas veces es el disfraz perfecto para esconder la falta de motivación y concienciación de los tutores a la hora de intervenir en la educación de sus hijos. No obstante, los maestros y profesores que han participado consideran que existe una buena participación del entorno familiar en sus respectivos centros (en torno al 69%)
Exponen la propuesta de reforzar la educación no formal tanto para los padres (talleres, charlas educativas, convivencias, etc.) como para alumnos (clases de refuerzo, animación socio-cultural, excursiones y convivencias junto a los padres, etc.) reforzando el triangulo educativo expuesto al comienzo de este articulo.
De manera interna, el profesorado muestra una clara desmotivación. Explican que no tienen el suficiente asesoramiento, respaldo e información por parte de la administración educativa, para responder ante problemas cada vez más comunes y ante los cuales no están preparados.
La falta de concienciación también es un punto a tener en cuenta; “lo más indignante, no es que nuestro país no avance en un sistema educativo de calidad, sino que la gente no es consciente de ello, bien por que no lo saben o porque no les interesa” nos comentaba una de las entrevistadas.
Todas las problemáticas sobre dolencias docentes que hemos expuesto se pueden trasladar a cualquier centro de España y muchas de ellas a cuaquiera del mundo (en mayor o menos medida). No podemos dar de lado a problemas que parecen típicos e inofensivos, al darse de manera común, sino que requiere una rápida intervención escuela – familia para alcanzar un proceso de socialización adecuado.
La participación de los padres y madres en los centros educativos continúa siendo muy escasa, a pesar del beneficio que para el alumnado, para las familias, para el profesorado y para la escuela reporta.
Los recursos en el hogar y la atención que los padres dedican a sus hijos son las verdaderas variables clave para el éxito educativo.
Pensar la acción de los padres como una forma de participación social implica dar cuenta de los procesos mediante los cuales la vida social se construye, reproduce y transforma. Los padres de familia son sujetos activos que se organizan en torno a propósitos comunes o inducidos, y comparten referentes culturales que los identifican y dan cierta cohesión a su participación en educación.
Son las madres quienes más acuden a atender asuntos relacionados con la educación de los hijos, en comparación con el padre, quien comúnmente es el que trabaja. Los padres no suelen participar en las actividades benéficas para la escuela, ni en aquellas que van en apoyo directo a la educación de sus hijos, ni muestran interés en participar en las asociaciones de padres.
El estado civil, el grado de estudios de los padres y el que los hijos vivan o no con los padres se relaciona con el nivel de participación de los padres en la educación de los hijos, así como con cada uno de los tipos de participación.
Mientras mayor sea el nivel de preparación académica de los padres es mayor su participación y que el hecho de que los hijos vivan con ambos padres, con uno sólo o con cualquier otro miembro de la familia se relaciona directamente con la forma en qué éstos se involucran con la escuela, considerando el grado de compromiso con la educación del hijo. Es importante señalar que cuando están presentes ambos padre, se favorece el involucramiento o existe mayor oportunidad para que cualquiera de los dos participe.
La tarea educativa puede ser entendida como una responsabilidad de toda la comunidad escolar: directivos, docentes, administrativos de la escuela, apoderados, e, inclusive, la población de la localidad.
La experiencia demuestra que para mejorar la educación de nuestros hijos son fundamentales el compromiso y la participación de la familia. El objetivo central de los centros de padres es incluir a los padres y apoderados en el proceso educativo, si esto no ocurre el rendimiento escolar de los hijos no será el adecuado para seguir con sus estudios.
Todos los niños y jóvenes, desde la enseñanza preescolar hasta la enseñanza media, necesitan ayuda y apoyo de sus familias para conseguir un buen rendimiento escolar. Por su parte, los padres tienen diversas maneras de involucrarse en la educación de sus hijos.
¿Por qué se insiste en la inclusión de la familia en el ámbito escolar? Porque más de treinta años de investigación han demostrado, consistentemente, que la participación de los padres en la escuela mejora el rendimiento académico, la autoestima, el comportamiento y la asistencia a clases de nuestros hijos.
La educación sólo puede realizarse plenamente cuando la familia y la escuela trabajan juntas. La familia, como medio natural de desarrollo del hombre, y la escuela, como institución social encargada específicamente de educar deben cooperar en forma conjunta, a favor, siempre, de niños y jóvenes.
Los centros de padres buscan promover y fortalecer la participación de los padres en la educación que reciben sus hijos. Ahora bien, para lograr este objetivo es necesario que los centros funcionen eficazmente, es necesario entonces repasar las claves para una buena gestión de los centros. Los padres podrían participar de muchas maneras en la escuela de sus hijos, como:
- Hablar con los directores y maestros.
- Asistir a actividades escolares.
- Ayudar en la toma de decisiones de la escuela.
- Ofrecer sus servicios a la escuela.
Los padres pueden ayudar a los administradores en decisiones en los programas escolares. Las escuelas invitan a los padres a asistir a reuniones para diferentes grupos de padres. Los padres pueden expresar sus ideas y sugerencias en los programas de la escuela de sus hijos al asistir a estas reuniones:
- Los Concilios de Consejos de Padres están compuestos por grupos de padres que comparten sugerencias e ideas para el mejoramiento de programas especiales como el ESL ( inglés como segundo idioma).
- Los Comités/Equipos de Mejoramiento desarrollan planes sobre cómo el personal de la escuela, los padres, y la comunidad pueden mejorar el aprendizaje del alumno.
- Las Organizaciones de Padres y Maestros (PTA) planean programas de búsqueda de fondos para una escuela. Por ejemplo, una organización de padres y maestros podría planear una feria de libros donde el dinero recaudado podría usarse para comprar ordenadores para las aulas de clases.
Resulta indudable pensar que nuestro país ha avanzado en materia educativa en los últimos cuarenta años, pero quizás no somos conscientes del matiz de su transformación.
Un sistema educativo en el que el alumno, sobretodo adolescente, se siente condenado a pasar hasta los dieciséis años esclavizado en el aula, esperando que su condena acabe su condena para empezar a formarse en lo que realmente le interesa. En los últimos años, estamos desarrollado una docencia que no da respuesta a todos los perfiles, sino a un alumno estandarizado y que mediante un currículo obsoleto arrastra al educando a la desmotivación, frustración y en consecuencia, a la marginación.
La falta de asesoramiento sobre las perspectivas de futuro del adolescente desemboca en la pérdida de motivación por el curso educativo en el que está matriculado. Ante esta situación el alumno desarrolla conductas negativas que nos son muy familiares; como por ejemplo “el mueble”, en la que el sujeto es un supuesto oyente sin participación e interacción en la clase y cuya única motivación es que las manecillas del reloj avancen lo antes posible. O también “el perro del hortelano”, que ni estudia, ni deja estudiar. Aquí el sujeto revienta las clases de múltiples maneras, impidiendo el proceso enseñanza - aprendizaje del resto de sus compañeros y la docencia del profesor.
Llegados a este punto podemos preguntarnos ¿pasaba esto hace cuarenta años? En aquellos tiempos la educación primaria llagaba hasta los catorce años y por supuesto no era obligatoria. En este marco temporal el adolescente se movía, en un abanico más amplio de posibilidades; como trabajar en lo que el adolescente viese preciso para su futuro (, talleres de oficio, trabajador en el negocio familiar, actividades con gran demanda de mano de obra y su paulatina especialización, etc.) o acceder a estudios medios o superiores. Podemos observar que el individuo es un personaje activo y útil que se forma según sus motivaciones.
Volviendo a la actualidad, vuelvo a insistir en una concienciación política, que dote a la oferta educativa de opciones flexibles o complementarias en sus planes de estudios o de formación laboral eficiente y realista. En la actualidad, las diferentes medidas políticas del gobierno dan lugar al retraso población activa por parte del sistema educativo que reducen las cifras del desempleo y aumentan el número de alfabetización de cara a
Por tanto, el matiz o la dirección que está tomando la socialización de las futuras generaciones es la llamada “nini”; ni estudia (causa de la desmotivación del sistema educativo) ni trabaja (al no estar formado suficientemente para competir en el mercado laboral). Gran culpa de los ninis radica en la transformación de la educación familiar, pasando de un sistema autoritario al democrático – permisivo, lo que alimenta más aún la aparición de este tipo de comportamientos.
Sin casi darnos cuenta, la sociedad crea conductas inadecuadas para luego recriminarlas y castigarlas.
Como futuros educadores sociales, podemos ayudar a restaurar o a minorizar los daños educativos de la sociedad actual. Por ejemplo, podemos generalizar las escuelas y talleres para padres, ya que quizás ellos hayan sido formados en conceptos y técnicas para ser administrativos, recepcionistas, albañiles o médicos pero no para ser padres en el siglo XXI. También podemos proponer el abandono, de una vez por todas, de la escuela éxito – fracaso, para poner en valor el desarrollo y el progreso vital de cada alumno, en el que se asuma la idea de ciclo (periodo orientativo entre dos y tres años), en contraposición con el año escolar. Esto ayudaría a trabajar en los centros docentes, con gran diversidad de alumnos a la vez, sin discriminación, atendiendo tanto alumnos cuya integración reclaman actuaciones educativas especiales, como con alumnos superdotados, que necesitan llevar un ritmo de aprendizaje superior a los demás. En la concienciación del problema está la solución, podemos poner en práctica técnicas innovadoras poco generalizadas o podemos seguir evaluando la nota de la asignatura mediante un único examen.

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