- bien porque al propio trabajador no le han proporcionado la información necesaria para desarrollar su trabajo de forma segura.
- bien porque aunque le hayan dado toda la información y provisto de los elementos necesarios para proteger su salud, el mismo trabajador no hace uso de ello porque le parece una incomodidad.
- bien porque el propio empresario considera, según su parecer, que para desarrollar “esa actividad” no es necesario proveer al trabajador de cierta información y/o de los útiles necesarios para desarrollar su trabajo con unas mínimas condiciones preventivas.
Consecuencia de todo esto es la aparición de accidentes laborales y/o enfermedades de tipo profesional que en el peor de los casos pueden conllevar a la muerte del trabajador con lo que esto supone no solo para sus familiares y amigos si no también para el propio empresario que en caso que se demuestre que el hecho ha sido producido por una imprudencia del mismo, deberá hacer frente a unos gastos no chicos debidos a la indemnización además de disminuir la imagen de su empresa por demandas judiciales, en definitiva pierden todos. A continuación se muestra una imagen extraída de www.arpeneting.es .
En esta imagen se puede observar como los trabajadores presentes ahí no respetan las condiciones para desempeñar con seguridad su trabajo, no es raro que circunstancias como esta puedan desembocar en tragedia.
Otro factor que interviene en que las condiciones preventivas sean precarias a pesar de que las empresas tengan un servicio de prevención, el cual es obligatorio por ley ya sea propio o ajeno, es la competitividad tan feroz que existe hoy en día y las aspiraciones que tienen los empresarios por incrementar su capital, muchos de ellos cuentan con un personal cuyo número es inferior al mínimo que se requiere para realizar el trabajo eso conlleva a que una actividad que necesita la presencia, por ejemplo, de dos trabajadores, la realice solo uno por lo que el tiempo empleado para realizarla disminuye en la mitad aumentando el estrés y el cansancio del trabajador haciendo que el mismo no preste atención a las condiciones preventivas para desarrollar la actividad encomendada, favoreciendo la aparición de accidentes de trabajo y de enfermedades de tipo profesional como se ha comentado anteriormente además de producir fallos en su actividad, la pregunta es…de verdad al empresario le merece la pena?.
En conclusión, a pesar de la existencia de campañas preventivas, de una legislación general y específica en dicha materia, estas situaciones no desaparecerán si no existe una concienciación por parte de toda la sociedad de lo importante que es proteger la salud de los trabajadores, la riqueza de un país no se consigue sólo por las actividades que se ejercen para generar más riqueza si no por los trabajadores que son los responsables de que dichas actividades se lleven a cabo.