![]() |
VIOLENCIA DE GÉNERO ©
All content on this website are freely distributed. Click for more information Date : Febrero 17, 2010   | Published by : claudiamontes Email: Not available Web: About: Estudiante de Educación SOcial en la Universidad de Huelva (España).See Authors Articles (2)  | 1 Comment/s Category : Humanities and Social Sciences | Language : Spanish Author/s : Claudia Muñoz Montes, María José Carretero Sánchez y Lucía Osuna Rosas |
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Login to vote |
|
Definición de violencia de género, características, historia y temas de interés. También añadimos nuestra valoración personal y conclusión. |
Translate article
|
Powered by Microsoft Translate
1. Violencia de género.
La violencia contra la mujer adopta formas diversas, incluidos la violencia en el hogar; las violaciones; la trata de mujeres y niñas; la prostitución forzada; la violencia en situaciones de conflicto armado, como los asesinatos, las violaciones sistemáticas, la esclavitud sexual y el embarazo forzado; los asesinatos por razones de honor; la violencia por causa de la dote; el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto en favor de bebés masculinos; la mutilación genital femenina y otras prácticas y tradiciones perjudiciales.
2. Según el tipo de agresión.
2.1. Física.
La más habitualmente deja huellas externas. Se refiere a empujones, mordiscos violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, que, patadas, puñetazos, etc, causados con las manos o algún objeto o arma. Es la más visible, y por tanto facilita la toma de conciencia de la víctima, pero también ha supuesto que sea la más comúnmente reconocida social y jurídicamente, en relación fundamentalmente con la violencia psicológica.
2.2. Psicológica.
La violencia psíquica aparece inevitablemente siempre que hay otro tipo de violencia. Supone amenazas, insultos, humillaciones, desprecio hacia la propia mujer, desvalorizando su trabajo, sus opiniones… Implica una manipulación en la que incluso la indiferencia o el silencio provocan en ella sentimientos de culpa e indefensión, incrementando el control y la dominación del agresor sobre la víctima, que es el objetivo último de la violencia de género.
- Dentro de esta categoría podrían incluirse otros tipos de violencia que llevan aparejado sufrimiento psicológico para la víctima, y utilizan las coacciones, amenazas y manipulaciones para lograr sus fines.
- Se trataría de la violencia “económica”, en la que el agresor hace lo posible por controlar el acceso de la víctima al dinero, tanto por impedirla trabajar de forma remunerada, como por obligarla a entregarle sus ingresos, haciendo él uso exclusivo de los mismos (llegando en muchos casos a dejar el agresor su empleo y gastar el sueldo de la víctima de forma irresponsable obligando a esta a solicitar ayuda económica a familiares o servicios sociales).
- También es habitual la violencia “social”, en la que el agresor limita los contactos sociales y familiares de su pareja, aislándola de su entorno y limitando así un apoyo social importantísimo en estos casos.
- Sexual. “Se ejerce mediante presiones físicas o psíquicas que pretenden imponer una relación sexual no deseada mediante coacción, intimidación o indefensión” (Alberdi y Matas, 2002). Aunque podría incluirse dentro del término de violencia física, se distingue de aquella en que el objeto es la libertad sexual de la mujer, no tanto su integridad física. Hasta no hace mucho, la legislación y los jueces no consideraban este tipo de agresiones como tales, si se producían dentro del matrimonio.
3. Causas de la violencia de género.
La violencia de género tiene sus raíces en la existente desigualdad estructural en las relaciones de poder entre hombres y mujeres en la sociedad. La violencia es la forma más directa en la que los hombres pueden usar y usan su poder sobre las mujeres.
Cuando una sociedad tolera la violencia como un modo de resolver conflictos, los niveles de violencia doméstica aumentan considerablemente. Las relaciones de poder desiguales sientan las bases de la posición subordinada de la mujer en la sociedad, así como de sus escasas oportunidades de beneficiarse del desarrollo, ya que los hombres disfrutan de más poder para controlar e influir en la vida económica, política y social. Esta situación influye en la vulnerabilidad de las mujeres a la trata. Otro ejemplo de violencia relacionada con la posición subordinada de las mujeres es el uso de la violencia de género (en especial las violaciones masivas) como un instrumento de guerra y una forma de genocidio.
La construcción de masculinidad o feminidad, o lo que significa ser bien hombre o bien mujer, también tiene gran influencia en la incidencia de la violencia de género. En primer lugar, debido a que en numerosas sociedades, ser hombre y un ejemplo para los chicos, implica un cierto grado de violencia. Los hombres violentos, como los comandos, miembro de una banda callejera, etc. suelen considerarse héroes. En segundo lugar, las personas que no siguen el comportamiento ‘normal’ suelen ser víctimas de la violencia. Esto es especialmente grave cuando se combina con la discriminación basada en la orientación sexual o en el cambio de la identidad sexual: la violencia contra las minorías sexuales.
La mayoría de prácticas culturales que son violentas contra las mujeres tienen sus raíces en el control de la sexualidad femenina y las vidas emocionales de las mujeres. En algunos países, la gente considera la expresión sexual o emocional de las mujeres como una amenaza importante contra la fábrica social y un desafío del orden social, razón por la cual se impone una vestimenta particular, se restringe la libertad de movimiento y de asociación y se practica la mutilación genital, con el fin de controlar, disciplinar y regular a las mujeres.
La cultura, religión y las políticas y legislación estatal, un sistema jurídico injusto, las instituciones educativas, los medios de comunicación, la familia, el nuevo orden económico mundial, y las actitudes patriarcales que prevalecen en todos los segmentos de la sociedad suelen reforzar el ciclo de violencia.
Aunque la violencia de género suele tener lugar por hombres contra mujeres, esto no significa que no exista violencia femenina y que ésta se deba ignorar. Ejemplo: Cuando las mujeres participan en la violencia contra otras mujeres, como la mutilación genital femenina o la violencia contra las nueras.
La violencia contra las mujeres no es un tema que atañe sólo a las mujeres - algo que se suele creer cuando se menciona la violencia contra las mujeres (o los temas de género en general). La violencia está en todas partes. La violencia contra las mujeres está en todas partes. Atañe a todo el mundo. La violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos, que ha pasado, lenta pero seguramente, a formar parte del discurso del desarrollo.
4. Perfil psicológico del agresor.
Diversos estudios se han encargado de investigar las características que pueden manifestar los agresores. Algunos autores han propuesto como respuesta diversas tipologías de agresores que se podrían resumir del siguiente modo:
a) Un pequeño grupo de psicópatas.
b) Un grupo de hipercontrolados, emocionalmente distantes e interesados en el control de la relación, que constituirían en torno al 20% del total. Su perfil agresivo y antisocial puede ser relativamente generalizado. Este tipo sería más peligroso durante la relación que una vez esta ha finalizado, puesto que las oportunidades de ejercer control son menores.
c) Un tercer grupo de dependientes emocionales, interesados en perpetuar la relación de control y que probablemente sólo son violentos con la pareja, que constituirían en torno al 75% del total. La agresividad de los miembros de este grupo.
Los perfiles distan de estar claros, puesto que los distintos estudios no dan tipologías completamente coincidentes entre sí y los solapamientos entre categorías son posibles (psicópata-controlador, controladores-dependiente).
En este sentido, los estudios que plantean una constelación o perfil psicológico del agresor doméstico pueden ser más productivos. Diversos estudios han concluido que las características básicas de éste son un bajo control de la ira y una alta hostilidad.
Además aparecen otra serie de elementos como baja autoestima, impulsividad (factor que podría estar asociado a su vez a las altas puntuaciones en ira) y deficientes habilidades de afrontamiento. La depresión mayor y el trastorno de personalidad antisocial son más prevalentes entre los maltratadores domésticos que en el resto de la población; aunque es difícil encontrar maltratadores que tengan diagnósticos psicopatológicos.
Por otra parte, suelen abusar del alcohol. La frecuencia de este problema es varia entre diferentes estudios, pero se puede situar entre el 19% y el 50%. Los datos sobre si las agresiones se producen cuando se está borracho varían mucho de unos estudios a otros por porcentajes entre el 25 y el 85%. Los datos acerca del uso de otras drogas están poco investigados. Lo que está claro es que la ingesta de alcohol no es la causa de las agresiones, sino en todo caso un modulador de su peligrosidad, en el sentido de que el hecho de estar bebido puede utilizarse como excusa para una teórica falta de control.
En cuanto a los antecedentes de maltrato en la familia del agresor los datos indican que se da entre el 30 y el 45% de los casos. Lo que sí parece es que haber observado la violencia en casa hace más probable la emergencia de las conductas violentas, si bien esto no esta tan claro para aquellos que fueron víctimas directas y no meros observadores. Vivir en una familia violenta crea un caldo de cultivo para que estas conductas se conformen como una forma viable de relación en la pareja.
Pero uno de los factores que más contribuye a cerrar el perfil del agresor es defender un sistema de valores que asocian la masculinidad a la resolución, el control, la autosuficiencia, la racionalidad y la posesión, atribuyendo a la mujer características opuestas. En este sentido, suelen ser también celosos, puesto que desde su punto de vista la mujer intenta seducir como patrón habitual de conducta. Es decir, parece que la mentalidad patriarcal esta en la base de la violencia doméstica, así como el criterio patriarcal de construcción del estereotipo de masculinidad.
Un dibujo a vuelapluma del perfil de riesgo para localizar a un maltratador sería el que hace Suárez (1994):
a) Discrepancia entre la conducta pública (amistosa, preocupada) y privada (maltrata, control).
b) Minimización de la propia conducta violenta
c) Responsabilizar a otros de la violencia.
d) Conductas de control y coerción.
e) Mostrar una actitud de posesión y celos.
f) Manipulación de los hijos para aliarse contra la mujer.
g) Abusos de sustancias (especialmente alcohol).
h) Resistencia al cambio, no viendo necesario un cambio de conducta.
5. Enfoque centrado en las víctimas.
5.1 Perfil de la víctima.
Los resultados de la mayor parte de los estudios indican que no hay un perfil previo de la mujer que se involucra en una relación de maltrato. De hecho casi cualquier mujer puede iniciar una relación con un maltratador y vivir esta desafortunada experiencia.
Lo que si ocurre es que aquellas mujeres que han convivido con un maltratador suelen desarrollar un patrón relativamente común de características a causa de la experiencia de maltrato.
El estado general de salud se deteriora y los riesgos de salud a medio y largo plazo se incrementan. Pero quizá lo más evidente sea el impacto psicológico. Se desarrollan dos grandes tipos de sintomatologías, por un lado síntomas generales de ansiedad y sobre depresivos y, por otro, una sintomatología ansiosa específica compatible con el trastorno por estrés postraumático.
En esta última dirección, se puede identificar el estado de las mujeres maltratadas con el de soldados que han luchado en guerras, supervivientes de catástrofes naturales o grandes accidentes o personas que han sufrido un intento de asesinato, ya que su sintomatología es similar. Vivir en circunstancias crónicas y cíclicas de agresiones y sobre todo de coerción, control y minusvaloración genera un estado en el que la persona que sufre estas agresiones termina reviviendo continuamente esas situaciones y experimentados una gran ansiedad. Por otra parte, la vida se transforma en una especie de círculo cerrado donde nada tiene sentido y la situación de maltrato termina transformándose en la única forma posible de vivir.
También aparecen reacciones que llevan a justificar la situación que se vive y a sentirse culpable y merecedora de los castigos que experimenta, es decir, termina por asumir la versión del agresor acerca de su propia identidad y empieza a ser dependiente de él y a desarrollar ansiedad y una autoestima y autoeficacia muy bajas.
Otras posibles reacciones, aunque mucho menos comunes, son la tendencia al suicido o el uso abusivo de medicamentos y drogas.
En general dejar una relación abusiva es un proceso largo, la media de las relaciones de maltrato suele superar los 10 años.
Muchas mujeres no abandonan nunca a sus agresores debido a problemas económicos o presiones sociales y familiares (en la mayoría de los casos) o a la imposibilidad de superar su estado dependencia (en sólo unos pocos). Los factores económicos y de la situación social después de la separación son claves para el tratamiento de estos casos, puesto que es necesario reinventar la vida de la mujer sin su agresor.
Igual que hay un ciclo de la comunicación violenta, hay un ciclo que determina el proceso de separación.
En este sentido, se pueden distinguir tres tipos de mujeres en función de su capacidad para reorganizar su vida cuando inician la asistencia a una terapia. Uno de ellos sería el de mujeres resilientes. Estas mujeres, a pesar de la situación de maltrato son capaces de mantener su sentido de la identidad personal relativamente íntegro y pueden definir bien sus metas personales, la sintomatología que experimentan es moderada-leve y se reduce a la gama ansiosa y depresiva. Un segundo grupo sería el de mujeres con un importante grado ansioso-depresivo que tienen una definición confusa tanto de su identidad como de sus metas. El tercer grupo es el que incluye, además de la situación del segundo, características de estrés postraumático y una definición personal todavía dependiente del agresor. La distribución de este último grupo corresponde al porcentaje de población que desarrolla una reacción postraumática después de haberse visto sometida a un trauma potencial.
Para finalizar con este apartado, indicar dos elementos de riesgo desde la perspectiva de la mujer que se ve sometida a la violencia doméstica.
Por un lado, haber sido víctima de maltrato en la infancia o haber vivido en una familia en la que el padre maltrataba a la madre.
El segundo componente de riesgo sería que la configuración general de la personalidad tendría a una configuración dependiente bien en la línea de un trastorno de personalidad dependiente o simplemente seguir los criterios de un apego de tipo ansioso.
No obstante, es necesario recordar que, con independencia de estos factores de riesgo, no se ha detectado ningún perfil psicológico que de cuenta ni de la totalidad ni de un porcentaje relevante de las mujeres maltratadas. Esto es, la violencia doméstica está más ligada a mediadores vinculados al agresor que con mediadores ligados a la víctima.
Ø Consecuencias para las mujeres.
Ante una experiencia de malos tratos conyugales, la mujer que demanda ayuda siente primero vergüenza, culpabilidad y aún más, miedo de incredulidad en el oyente y de represalias del abusador.
Si una mujer admite su victimización por abuso conyugal, comprende que esto la llevará a actuar, pero no sabe a que acción o como proceder. A menudo, sin un trabajo asalariado y con niños dependientes, se siente indefensa económicamente y de hecho ésta puede ser su realidad.
Un componente esencial de la indefensión aprendida es la percepción de que no se puede hacer nada para prevenir que ocurra un suceso negativo en el futuro. Esto, en el caso de la mujer maltratada, se traduce en la percepción de incontrolabilidad o la creencia de que no hay nada que pueda hacer para controlar a su seguridad.
Respecto a las cogniciones negativas que resultan de la violencia, se incluyen las subyacentes al concepto del Síndrome de la Mujer Maltratada: baja auto-estima, ansiedad, cólera, depresión, paranoia.
Es importante comprender que estos efectos psicológicos negativos a menudo resultan de la victimización por la violencia, y no se deben atribuir automáticamente a condiciones preexistentes.
Existe cierto acuerdo acerca de que las consecuencias psicológicas de los malos tratos conyugales son las propias del llamado Trastorno de Estrés Postraumático: “Se trata de un trastorno que surge como respuesta tardía o diferida a un acontecimiento estresante o a una situación (breve o duradera) de naturaleza excepcionalmente amenazante o catastrófica, que causarían por si mismo malestar generalizado en casi todo el mundo. Ciertos rasgos de personalidad o antecedentes de enfermedad neurítica, si están presentes, pueden ser factores predisponentes y hacer que descienda el umbral para la adaptación del síndrome o para agravar su curso, pero estos factores no son necesarios ni suficientes para explicar la aparición del mismo.
Por lo general, hay un estado de hiperactividad vegetativa con híper vigilancia, un incremento de la reacción de sobresalto e insomnio. Los síntomas se acompañan de ansiedad y de depresión y no son raras las ideas suicidas. El consumo excesivo de sustancias psicotropas o alcohol puede ser un factor agravante.
El comienzo sigue al trauma con un período de latencia cuya duración varía desde unas pocas semanas hasta meses. El curso es fluctuante, pero se puede esperar la recuperación en la mayoría de los casos, en una pequeña proporción de los enfermos, el trastorno puede tener durante muchos años un curso crónico y evolución hacia una transformación persistente de la personalidad tras experiencia catastrófica.
Según la CIE-10 “la transformación persistente de la personalidad puede aparecer tras la experiencia de una situación estresante catastrófica. El estrés debe ser tan extremo como para que no se requiera tener en cuenta la vulnerabilidad personal para explicar el profundo efecto sobre la personalidad. No obstante, en otros casos, una alteración persistente de la personalidad que reúne las características que a continuación se mencionan, puede aparecer sin que haya una fase intermedia de un trastorno de estrés postraumático manifiesto… El diagnóstico esencialmente se basa en la presencia de rasgos previamente ausentes como, por ejemplo:
a) Actitud permanente de desconfianza u hostilidad hacia el mundo.
b) Aislamiento social
c) Sentimiento de vacío o desesperanza
d) Sentimiento permanente de “estar al límite”, como si estuviera constantemente amenazado.
e) Vivencia de extrañeza de sí mismo…
Ø Consecuencias para los niños/as.
A pesar de que el problema del abuso conyugal ha sido ampliamente documentado en la literatura de los servicios sociales, existe menos información acerca del impacto del abuso conyugal sobre los niños. Las investigaciones realizadas sugieren que los niños que presencian el abuso conyugal tienen a su vez más riesgo de:
1) ser sometidos a abusos por los padres y/o
2) desarrollar problemas de conducta.
A menudo el abuso infantil ocurre simultáneamente en familias donde hay abuso conyugal. Se acepta también que el impacto de la violencia conyugal sobre los hijos puede estar referido al género. Las chicas que conviven con violencia conyugal se caracterizan por ser pasivas e introvertidas, mientras los chicos se caracterizan por ser agresivos y destructivos.
En una investigación con hijos de mujeres maltratadas, que incluya aquellos que son tanto testigos como victimas, se mostraba que estos niños tenían mayores dificultades psicológicas.
Entre los problemas psicológicos identificados en los informes clínicos de niños que presenciaron violencia conyugal se han citado: enuresis, terrores nocturnos, depresión y trastornos de conducta agresiva.
La mayoría de estas investigaciones no tienen en cuenta la edad en que los niños presenciaron la violencia; la mayor parte de ellos agrupan todas las edades. No obstante, en aquellos casos que distinguieron por edades, se observa que los niños pre-escolares (3 a 6 años) son particularmente vulnerables al impacto de la violencia interparental y a vivir fuera del hogar.
Recientes estudios en el área del divorcio y sus efectos sobre los hijos sugieren que los conflictos entre los padres son el único determinante poderoso de la inadaptación que sigue a la separación de los padres. Ningún conflicto parece ser más traumático para los niños que presencian la violencia física entre un padre y una madre.
Es necesario concienciar a la sociedad y poner en marcha programas de prevención en todos los niveles de implicación:
1. Programas de tratamiento para niños que muestran síntomas.
2. Programas de educación para niños que han sido expuestos a la violencia pero que aún no muestran síntomas (especialmente las chicas)
3. Asistencia familiar y programas de intervención en crisis
4. Programas de educación y toma de conciencia para niños y padres a realizar la escuela y la comunidad.
5.2. Terapia de pareja.
En general, la terapia de pareja (trabajo simultáneo con la victima y agresor) no suele ser frecuente. Cuando se usa, se conjugan sesiones individuales con el agresor y sesiones conjuntas de la pareja. El criterio fundamental para su empleo es el abandono de toda violencia física por parte del agresor. Las sesiones individuales se ocupan de trabajar el control de la ira, asunción de responsabilidad, etc. Las sesiones de trabajo conjunto se dedican a mejorar las habilidades de comunicación de la pareja, a fomentar la escucha activa y a desmontar las técnicas de manipulación que usa el agresor para controlar la relación. Desde una perspectiva sistémica, la terapia familiar se utiliza también cuando el agresor y/o la víctima proceden de familias que ya han experimentado maltrato con el objetivo de eliminar las pautas de comunicación violenta que están sobreaprendidas en este tipo de familias.
6. Situación Social de las mujeres.
Las mujeres que son definidas como ’en riesgo de exclusión social’ y que, en la actualidad, no participan en el ámbito social o público, son las que para subsistir dependen de los recursos sociales, de la manutención por parte de sus familias o parejas, que no tienen un proyecto de vida propio y que aún no se plantean la autonomía, la independencia o la igualdad. Mujeres que tienen un escaso o nulo nivel formativo, con cargas familiares no compartidas y una serie de características psicosociales que las diferencian y limitan en el proceso de integración social y laboral.
Tanto mujeres mayores, como jóvenes y de mediana edad podemos tener riesgo de estar en exclusión social en algún momento de nuestra vida, producto del género y de los roles tan marcados en la sociedad.
Sería muy difícil decir cuáles son las mujeres en riesgo de exclusión social dado que existen otros riesgos poco reconocidos socialmente, generalmente se encasillan a ciertos colectivos como mujeres inmigrantes, mujeres reclusas, mujeres gitanas, mujeres con problemas de drogodependencias… es decir, se encasillan cuando en realidad la exclusión social abarca numerosos grupos de mujeres y a muchos niveles. Las mujeres jóvenes que estudian tienen unas dependencias afectivas que las marcan muchísimo. En algún momento esas dependencias impiden su desarrollo social y profesional dejando opciones profesionales por la pareja, por la maternidad… porque sigue valorando que una mujer debe tener pareja y un hijo, que es maravilloso, pero que es una opción, no una obligación. Pero siempre que el colectivo de mujeres mayores de sesenta años no entra en ninguna estadística, ni para vivienda, ni para ayudas sociales, ni para nada. Mujeres que por las razones que sean ya no tienen pareja, han dedicado su rol de vida a amas de casa, a ser madres, mujeres que se han separado, que han sido maltratadas durante 20 o 30 años y que se quedan absolutamente sin nada. Con los hijos mayores que tienen sus vidas hechas y ellas quedan en una indefensión absoluta.
Igualmente que la mayoría de las mujeres que no han tenido posibilidad de estudios, de formarse para tener un oficio y que quedan fuera del mercado laboral, ya sea por su falta de experiencia laboral, por la edad, por el físico… esas mujeres también son propensas a la exclusión social.
Las mujeres que delinquen, hay también ahí una cuestión de género porque la mayoría está en la cárcel por tráfico de drogas que tiene que ver mucho con las dependencias afectivas. Son correos de drogas de sus parejas.
Valoración personal
Debemos comenzar explicando las causas de por qué escogimos este tema para centrarnos en él y posteriormente centrarnos en su desarrollo.
Por propias experiencias personales de una de las miembros del grupo, y contando con el apoyo y los testimonios conocidos por las otras dos miembros que configuramos el grupo, propusimos varios temas para investigar como el de la homosexualidad, el aborto, etc., pero como hemos aportado antes por la propia experiencia y porque es un tema muy actual decidimos investigar sobre la violencia de género.
Desde los medios de comunicación, revistas, periódicos, y sobre todo en telediarios, se cuentan noticias que diariamente muestran casos de mujeres maltratadas o asesinadas por sus parejas.
Es bien sabido que en nuestra sociedad antiguamente las mujeres no gozaban de los derechos que en la sociedad actual gozan y que estaban muy lejos de tener la consideración social de la que hoy disfrutan. La cifra de mujeres maltratadas y asesinadas por parte de sus maridos era muy alta.
Hoy en día, los derechos de las mujeres están claramente regulados y el maltrato perseguido y castigado.
Por desgracia esto no lo podemos aplicar a todo el resto del planeta, pues en muchos países las mujeres siguen siendo el último escalafón social.
A pesar de esto, centrándonos en nuestra sociedad, como hemos podido aportar antes, va en decrimento en los últimos años, pero aún se habla de estadísticas considerables.
Como futuras educadoras sociales, pensamos que debemos actuar para, desde las instancias educativas, principalmente, la supresión de los casos de maltrato.
Hay que intervenir de forma intensiva y con unos objetitos a largo plazo para eliminar lo antes posible este problema.
Conclusión
En conclusión de nuestro trabajo y de nuestra valoración personal, debemos comenzar aclarando que desconociendo la extensión y la no exposición del trabajo, ampliamos el tema mucho más, añadiendo más información, datos, etc. (que recogemos en el CD, que aportamos al final de nuestro trabajo), y realizamos un Power Point, preparado para una mejor explicación en la exposición a los compañeros (incluido también en el cd).
En todo lo entregado, recogemos toda la información relacionada con la violencia del género que consideramos a destacar.
Partiendo de una definición de violencia de género, para centrarnos seguidamente en los tipos en que la podemos dividir (física y psicológica).
De las causas de la violencia de género hablamos posteriormente, añadiendo también el perfil psicológico de la víctima, las consecuencias para la misma, la intervención con ellas, el tratamiento de agresores y la terapia de parejas.
Lo último recogido es la situación social de las mujeres.
Por último, aclarar que esta información es menos extensa en el trabajo a papel debido a la limitación de espacio, pero se trata del mismo contenido que en Word, al que antes hemos mencionado.
Bibliografía
- Jiménez, C. (1993): Malos tratos conyugales a mujeres en el área de Sevilla. Sevilla, Instituto andaluz de la mujer.
- Corchea. A. (2005): Violencia. Sevilla, Universidad de Sevilla.

![]() |
Add Comment |
You must be logged into Answers to add a comment
In case you are not registered clickHere.
![]() |
Report abuse |
Sending...
| Tags: |



Bueno sinceramente se nota que os habéis informado bien acerca de la temática, sin embargo considero habéis caido en un error: el colectivo. A lo que me refiero es que no se habla de las relaciones de parejas en adolescentes ni jóvenes todo es cuando la mujer es mujer y el hombre es hombre. Y precisamente hay que concienciar a la sociedad que este tipo de maltrato ocurre en colegios e institutos, previniendo así que muchas acaben siendo víctimas de la violencia machista. En fin que me ha gustado mucho y os animéis a hacer uno sobre los jóvenes.