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Tema 1 (Vol. II) ©
All content on this website are freely distributed. Click for more information Date : Abril 1, 2010   | Published by : bautista Email: bautista@uhu.es Web: http://www.investigalog.com About: European PhD in Psychopedagogy, Doctor Honoris Causa Universidad Iberoamericana (Paraguay). Lecturer at the Faculty of Education, Univ of Huelva (Spain). Lecturer at the Univ Autónoma de Asunción (Paraguay) and Univ Nacional del Nordeste (Argentina). Specialist in Pedagogics, Didactics, Teaching and Learning in Organizations, educational reform, etc. More of 20 books as author and co-author. Facebook: http://www.facebook.com/jose.m.vallejoSee Authors Articles (87)  | 0 Comment/s Category : Methodologies of Teaching and Learning | Language : Spanish Author/s : JOSÉ MANUEL BAUTISTA VALLEJO |
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Proyecto Educativo de Centro. |
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1. Proyecto Educativo de Centro
Vol. II
4. La organización de un proyecto educativo
Se ha ahondado hasta aquí en los porqués de un PEC, en sus características e importancia. Respondiendo a la pregunta de para qué realizar un PEC y a modo de concreción, Moyano y Muñoz (1996: 89-91) nos indican lo siguiente:
En primer lugar, la comunidad educativa realiza el proyecto educativo "para" establecer los términos de su autonomía. Es decir, el PEC es el instrumento por el que se reconoce a la escuela como un ente autónomo y dinámico. La escuela, como cualquier otra institución social, es un sistema que viene determinado por sus normas de funcionamiento. La autonomía organizativa permitirá a cada centro definir su identidad de acuerdo con sus necesidades y deseos de mejora.
En segundo lugar, el proyecto educativo sirve "para" posibilitar la participación de todos los miembros de la comunidad educativa. La realización del PEC sigue un modelo basado en el consenso de toda la comunidad escolar. Este consenso es el que da solidez y garantiza la viabilidad al contenido de este documento. Las decisiones del PEC tienen un carácter vinculante y funcional, puesto que comprometen y corresponsabilizan a todos los miembros de la comunidad y ofrecen la oportunidad de establecer las prioridades del centro como fruto de unos acuerdos. Todo esto debe repercutir en la mejora de relaciones sociales en el centro al requerir actitudes dialogantes y de tolerancia.
En un tercer lugar, el proyecto educativo sirve "para" orientar al desarrollo del resto de los documentos de cada centro. El proyecto curricular de centro y las programaciones de aula seguirán en su realización la línea pedagógica establecida en el PEC. La línea pedagógica del centro se origina en el análisis del contexto que tiene lugar en la realización del PEC. A partir del análisis del contexto se llevará a cabo la adecuación del currículo y la obtención de los valores priorizados de acuerdo con las necesidades y características observadas tanto en el alumnado como en el medio físico y social circundante.
En el PEC se establecen unos valores y principios que tienen su continuidad en los objetivos curriculares de cada etapa o nivel. También se recoge una organización general del centro que repercutirá en la metodología adoptada en cada etapa.
En cuarto lugar, el proyecto educativo sirve tanto "para" la evaluación del propio centro (institución) como para la evaluación del conjunto del sistema. El PEC contiene la evaluación del centro como uno de sus elementos. Esta evaluación retroalimenta las decisiones que se toman tanto en este documento como en el resto de los materiales curriculares que se aborden. El PEC permite también realizar una auto-evaluación de la participación de cada uno de los miembros de la comunidad educativa, así como proporcionar información que puede ser de utilidad para una evaluación de carácter institucional, datos que surgen como referencia a unos indicadores establecidos en el PEC con el fin de investigar y mejorar la calidad.
Todo esto permite garantizar la continuidad de una línea pedagógica en cada centro escolar, algo que permitirá a las familias una elección de centro basada en un conocimiento del modelo pedagógico que se asuma.
Si damos un paso adelante, nos adentramos en la composición y elaboración de un proyecto educativo. Del aporte legislativo y de las aportaciones de distintos autores sobre esta cuestión tenemos que por lo menos, la composición de un PEC pasa por la respuesta dada a tres preguntas básicas: ¿quiénes/qué somos?, ¿qué pretendemos?, ¿cómo nos organizamos? Existen, así mismo, otros interrogantes que ayudan a completar el proyecto, como ¿dónde estamos? y otros elementos que se relacionan con tal proyecto de manera que cobre mayor sentido en la práctica. Nos estamos refiriendo al Reglamento interno, de régimen interno o de organización y funcionamiento, como quiera denominársele.
El orden en que se presentan estos elementos no implica una secuencia de realización, porque es la institución la que elige el orden en que deben ser abordados, si bien es conveniente comenzar por el elemento sobre el que el profesorado o el resto de los miembros de la comunidad educativa haya trabajado más, tenga mayores acuerdos y que permita una mayor cohesión. Lo que sí ha quedar claro es que ninguno de estos elementos son "documentos" o "compartimentos" estancos, sino que todos están lógicamente interrelacionados, permitiendo la coordinación, la flexibilidad y la coherencia.
A) Análisis del contexto
Antúnez (1996) propone una serie de elementos a tener en cuenta dentro del análisis del contexto, todos encaminados en su análisis y estudio a huir de formulaciones neutras y promover la contextualización. Al recoger adecuadamente estos elementos de contextualización, estamos contribuyendo a responder a la pregunta ¿dónde estamos?
A.1. Los preceptos legales
Las instituciones escolares están sometidas a un largo inventario de prescripciones que emanan de leyes, disposiciones, circulares, reglamentos, órdenes que es necesario analizar. Este conjunto recoge las prescripciones más generales hasta las orientaciones más concretas y viceversa. Aquí tenemos que se legisla u orienta prescriptivamente sobre los órganos de gobierno de los centros, la integración de alumnos con necesidades educativas especiales, el transporte escolar, la integración del bilingüismo donde se halle esta circunstancia, orientaciones y programas, etc.
Puede que se piense que son demasiadas normas, pero todo viene a aclarar un poco más lo que va a ocurrir en y con las instituciones educativas. No obstante, la actitud de la comunidad educativa debe ser la del estudio de tales disposiciones para conocer y acomodarlas a la realidad escolar. Sólo desde esta posición y actitud de autonomía generaremos espacios de cohesión y coherencia que eviten las limitaciones y promuevan una gestión ágil.
A.2. La situación socioeconómica y cultural de la zona, barrio o población donde se ubica el centro
Sería útil y conveniente llevar a cabo un diagnóstico preciso sobre algunos o la mayoría de estos aspectos. Estos datos permiten entender sin fisuras la singular realidad que rodea al centro.
Uría (1998: 25-26) propone una serie de pautas para el estudio del entorno del centro educativo:
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PAUTAS PARA EL ESTUDIO DEL ENTORNO DEL CENTRO EDUCATIVO
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A) La familia y el alumnado
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I. La familia.
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1. Estructura y dinámica familiar.
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1.1. Tipos de familias (rurales, urbanas…).
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1.2. Dinámica de relaciones entre los miembros (roles…).
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1.3. Número de miembros.
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1.4. Estabilidad familiar.
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2. Nivel socio-económico.
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2.1. Ocupación laboral, profesión.
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2.2. Tipo de vivienda.
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2.3. Recursos domésticos.
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2.4. Ocio y vacaciones.
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3. Nivel cultural.
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3.1. Estudios.
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3.2. Preocupaciones formativas.
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4. Ideología y religión.
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4.1. Valores y creencias.
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4.2. Formación y práctica religiosa.
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5. Salud.
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5.1. Hábitos de alimentación, higiene…
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6. Expectativas sociales y educativas.
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6.1. Respecto al centro.
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6.2. Respecto al futuro laboral y social.
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II. El alumnado
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7. Actitud ante la escuela.
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7.1. Motivación, asistencia, interés…
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7.2. Relaciones con compañeros, profesores…
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8. Valores.
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8.1. Personales y sociales.
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8.2. Intelectuales, culturales.
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8.3. Éticos y religiosos.
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9. Tiempo libre.
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9.1. Lugares y formas en que se ocupa.
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10. Carencias y desequilibrios.
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10.1. Cognitivos y físicos.
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10.2. Afectivos, sociales y morales.
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B) Centro educativo
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I. Medio externo del centro
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1. Situación: pueblo, ciudad, zona, barrio…
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2. Posibilidades educativas (otros centros, recursos, programas de entidades públicas…).
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3. Respuesta del centro a las necesidades educativas.
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4. Relación con otros centros de enseñanza.
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5. Posibilidades de intercambio entre el mundo laboral y escolar.
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C) Entorno sociocultural
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I. Aspecto social
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1. Demografía.
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1.1. Densidad y dispersión de la población.
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1.2. Natalidad. Envejecimiento, emigración o inmigración.
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2. Medios de transporte y comunicación.
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2.1. Tipos.
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2.2. Acceso y uso.
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3. Servicios públicos y sociales (médicos, asistenciales, medios de comunicación social…).
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3.1. Cantidad y calidad.
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3.2. Problemas de marginación social.
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3.3. Animación sociocultural.
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3.4. Radio, televisión, prensa: tipo, cantidad, calidad.
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4. Relaciones entre los miembros del colectivo.
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4.1. Participación, respeto, solidaridad.
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4.2. Cuidado del medio ambiente.
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5. Centros comerciales y financieros.
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5.1. Tiendas, almacenes.
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5.2. Bancos, cajas de ahorro…
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6. Tendencias ideológicas y religiosas.
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6.1. Valores dominantes (interés por problemas sociales, consumismo…).
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II. Aspecto económico
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7. Actividad económica y laboral.
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7.1. Nivel de paro.
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7.2. Equilibrio entre la oferta y la demanda.
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7.3. Posibilidades laborales en los diferentes sectores (primario, secundario, terciario).
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8. Adaptación al progreso.
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8.1. tecnológico y científico.
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8.2. Profesional.
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III. Aspecto cultural
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9. Centros culturales y de recreo.
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9.1. Bibliotecas, museos…
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9.2. Cines, instalaciones deportivas, parques…
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9.3. Salas de fiesta, pubs, bares…
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A.3. La tipología escolar
Una de las maneras que tenemos de ponderar las limitaciones y posibilidades de la institución escolar es la de analizar los diversos elementos que configuran la tipología del centro debido a que contribuye a su adecuada identificación.
De este modo, habría que examinar los siguientes criterios: titularidad (público, concertado, privado, etc.); niveles educativos que acoge (Infantil, Primaria, Secundaria…); número de unidades (escuela unitaria, etc.); ubicación geográfica (rural, urbana, suburbana, suburbial, etc.); régimen de permanencia de alumnos y profesores (escuela hogar, media pensión, internado, etc.); características singulares del centro (centro experimental, escuela de idiomas, etc.); características singulares del alumnado (escuela de alta o baja integración, de adultos, etc.); financiación (gratuito, concertado o no, autofinanciación, privado, etc.)
A.4. Los indicadores de la estructura y el funcionamiento del centro
Hay elementos cuya existencia o no pueden determinar influencias sobre lo puramente curricular. Por ejemplo, «parece comprensible que la existencia o no de laboratorios pueda determinar influencias sobre la metodología didáctica preconizada» (Antúnez, 1996: 16). Aparecen diversos instrumentos técnicos que pueden ayudar a establecer pautas para la revisión de los indicadores de la estructura y el funcionamiento de la institución. De Antúnez (1996), que recoge argumentos de Isaacs (1977) y de Darder y López (1985), proponemos, los siguientes:
- La "ratio" profesores/alumnos.
- El funcionamiento o no de los equipos de profesores.
- Las soluciones organizativas sobre recuperación y promoción del alumno.
- Edificios y espacios escolares: número de aulas, existencia de laboratorios, talleres, comedores, campos de deporte, etc.
- El trabajo cooperativo con los padres: comisiones, tutorías, etc.
- Homogeneidad o heterogeneidad del profesorado.
- La tradición pedagógica del centro.
B) Notas de identidad
El esfuerzo que se ha realizado con el análisis del contexto nos debe conducir a la elaboración de unas señas de identidad que me permitan establecer como la "carta de identidad" de la institución. Ésta es el resultado de la interacción entre el análisis del contexto y los propósitos que la institución se plantea. Esto responde de una manera eficaz al la pregunta ¿quiénes somos? y contribuye a dar a conocer el centro a los profesores de nuevo ingreso, a los padres que matriculan a sus hijos por primera vez, a los propios alumnos; contribuye también a actuar de forma coherente con la identidad manifiesta, a efectuar la evaluación de la gestión escolar, etc.
Como las señas de identidad expresan los valores que asume el centro, lo que hace necesario manifestarse sobre cuestiones como (Antúnez, 1996: 18-28):
- Confesionalidad: los centros privados deben dar a conocer su opción confesional, dentro del respeto a la Constitución de cada país. Los centros públicos tienen que ser neutrales, lo que no quiere decir neutros, sino que no se adoctrine y se respete de manera rigurosa todas las confesiones de profesores, padres y alumnos.
- Lengua de aprendizaje: definir con claridad cuál va a ser la lengua de aprendizaje de la lecto-escritura, por ejemplo en lugares con más de una lengua oficial. Qué papel juega el bilingüismo.
- Línea metodológica: aunque cada profesor, en la práctica, aporta su propio estilo docente (lo que hace difícil la definición de una línea metodológica unitaria del centro, sin fisuras ni desviaciones) sería deseable, con vistas a dotar de cohesión y coherencia a la proyección psicopedagógica del centro, que los docentes establecieran el diálogo y consenso necesarios en determinados aspectos.
Innovación y conservación deben ser capaces de conversar para así poder definir un clima de trabajo donde el mayor beneficio se lo llevan los alumnos. Lo importante es buscar el equilibrio y la complementariedad de diversos métodos, en donde haya acuerdos y consenso sobre todo en los elementos fundamentales que señala la reforma educativa (actividad, aprendizaje significativos, etc.), donde los profesores se sientan cómodos y con confianza en su trabajo.
- Pluralismo y valores democráticos: la institución educativa debe definir una meta de identidad que incluya la orientación dada a las actitudes, los valores y las normas, debido a que hay distintas maneras de entender esta cuestión y es necesario que existan ámbitos de comunicación donde se compartan, v. g., determinados valores que interesa proyectar.
- Modalidad de gestión institucional: se trata de describir el papel que se le otorga a los diversos elementos (padres, profesores, alumnos, personal auxiliar y de servicios, etc.) en una actuación que debe tender a un modelo participativo y democrático. De esta forma surgirá una manera propia de entender estos papeles y proyectar cada cual el suyo de una manera transparente y coherente.
C) Formulación de objetivos
Una vez conocido el marco contextual y definida su identidad, es necesario que los centros manifiesten los propósitos que persiguen como institución, planteándose previamente la cuestión ¿qué pretendemos?, de manera que la puesta en marcha de un PEC suponga «un diálogo permanente entre su contenido y la práctica educativa diaria» (Antúnez, 1996: 28).
El mismo autor (Antúnez, 1996) sugiere que formular los objetivos de un PEC supone un ejercicio que requiere cierto rigor formal: ¿hasta qué punto deben ser amplios y medibles?, ¿es necesario operativizarlos?, ¿deben formularse poco o muy pormenorizadamente? Por esto, se trata de ser realistas y formular objetivos a largo plazo considerando los límites de los años de escolaridad a los que se hace referencia. Se es, al mismo tiempo, realista cuando definimos los objetivos generales de la institución como finalidades educativas consensuadas por cada comunidad educativa a la que pertenece una determinada institución escolar.
Estos objetivos, que son objetivos-tendencia (Isaacs, 1981) muestran una clara intencionalidad y comprenderán aspectos tanto de las distintas etapas educativas, como objetivos referidos a la comunidad educativa. Han de formularse, por tanto, en términos realistas, evitando formulaciones inalcanzables o inapropiadas, enmarcándolas en posibilidades de intervención de cada centro de acuerdo con las etapas educativas que imparta.
Antúnez (1996: 31-33) reproduce algunos ejemplos de objetivos en los distintos ámbitos, de los cuales seleccionamos algunos:
- Ámbito pedagógico: utilizar con fluidez las dos lenguas oficiales; proporcionar a los alumnos instrumentos de análisis científico y fomentar la capacidad de observación, de crítica y la adquisición de ámbitos de trabajo intelectual; incorporar en las programaciones didácticas objetivos y contenidos relacionados con el entorno próximo de los alumnos.
- Ámbito institucional: favorecer la participación del profesorado en actividades de formación permanente; fomentar la creación de una escuela de padres y madres.
- Ámbito administrativo: desarrollar y utilizar instrumentos eficaces para la comunicación externa e interna.
- Ámbito humano y de servicios: conseguir la implantación, el respeto y la observancia del Reglamento (de Régimen Interno).
D) Concreción de la estructura
La organización y estructura de una institución es el elemento que facilitará alcanzar los objetivos generales del centro, siendo coherente con los principios de identidad del mismo.
Abordar la organización escolar requiere una estrategia que puede comprender la siguiente secuencia de actuación (Moyano y Muñoz, 1996: 93):
1. Lectura de la normativa y de los materiales curriculares referidos a cada elemento organizativo.
2. Análisis de la experiencia y necesidades organizativas del centro.
3. Definición de los objetivos de cada estructura organizativa del centro.
4. Revisión o concreción de equipos de coordinación docente e inter-institucional para el logro de los objetivos: funciones de los miembros que los componen, cómo y cuándo se reúnen, atribuciones, etc.
La estructura, por tanto, está definida por tres dimensiones (Antúnez, 1996: 34):
1. Tamaño: número de profesores y de alumnos, de unidades del centro, de actividades que se realizan, de elementos, de horas de dedicación del profesorado, etc.
2. Complejidad: grado de descentralización y autonomía, de especialización y división del trabajo, de verticalidad y horizontalidad, niveles de autoridad, etc.
3. Formalización: existencia de reglas, normas y procedimientos para dar respuesta a situaciones creadas en la organización.
Si bien esto, la duración de los recreos, los criterios para la adscripción de profesores a niveles o áreas determinadas, la regulación de la convivencia, los pasos a seguir ante la ausencia de un profesor, etc., deben regularse en el marco de un conjunto de procedimientos, reglas y normas que suponen otro documento: el Reglamento (de Régimen Interior) (Gairín, 1986).
5. Proceso de realización de un PEC
Una Comisión, que puede denominarse la Comisión de Coordinación Pedagógica, teniendo en cuenta las propuestas del Claustro de Profesores, Consejo Escolar y la Asociación de Padres y Madres de alumnos, debe ser en la mayoría de los casos la encargada de elaborar un Plan de actuación para realizar el Proyecto Educativo. Este Plan ha de ser finalmente aprobado por el Consejo Escolar.
El proceso de realización del PEC, plasmado en el Plan de actuación, requiere llegar a acuerdos sobre:
- La elección de un coordinador o representante de cada ciclo para esta tarea.
- El establecimiento de tiempos semanales o quincenales de dedicación al PEC.
- La revisión de los documentos realizados en el centro en los cursos anteriores para extraer de ellos la información básica relativa al funcionamiento del centro.
- La lectura reflexiva de libros, documentos curriculares, experiencias de otros centros, etc. relativas al PEC y/o la aportación de un asesor externo.
- La planificación del contenido de las reuniones decidiendo el orden más conveniente para la realización de PEC en el período previsto.
- El reparto de responsabilidades entre los miembros de la Comisión de Coordinación Pedagógica.
- La obtención de conclusiones de cada reunión explicitándolas por escrito en actas donde se reflejen los acuerdos que se van tomando en forma de decisiones curriculares.
De forma simultánea al diseño de un plan de actuación que recoja los aspectos citados se podría optar entre tres formas de abordar el PEC:
- Deductiva: tomando como punto de partida el análisis del contexto y a continuación estableciendo los valores, señas de identidad, objetivos…
- Inductiva: en cuyo caso se partiría de la práctica o programaciones de aula. Generalmente se realiza en aquellos centros donde el profesorado lleva varios años trabajando sus documentos curriculares.
- Mixta: optando por una de las formas anteriores para cada uno de los elementos, es decir, unas veces partiendo de la práctica y otras de los documentos anteriormente elaborados.
Una vez finalizado el PEC se ha de garantizar su difusión entre todos los componentes de la comunidad educativa a los que representa, igualmente a aquellos padres que lo soliciten para el ingreso de sus hijos en el centro. Los centros educativos han de plantearse, también, procedimientos de evaluación y revisión del PEC para evitar posible problemas y mejorar situaciones de suyo siempre mejorables.
6. Referencias bibliográficas
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ANGULO, J.F. y BLANCO, N. (Coord.) (1994): Teoría y desarrollo del currículo. Málaga, Aljibe.
ANTÚNEZ, S. (1996): El Proyecto Educativo de Centro. Barcelona: Graó.
ANTÚNEZ, S. y Otros (1997): Del Proyecto Educativo a la programación de aula. Barcelona: Graó.
BRUCE, M. y otros (1984): Le projets éducatifs d’établissement scolaires. Bruselas: ATEE.
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GAIRÍN, J. (1986): Elements i techniques dórganització. Unidad Didáctica del Curso Experimental de Formación de Directores. Barcelona: Generalitat de Catalunya (Departament d’Ensenyment).
GAIRÍN, J. (1991): Planteamientos institucionales en los centros educativos. Madrid: MEC.
GARCÍA HOZ, V. (1988): Educación personalizada. Madrid: Rialp.
GARCÍA HOZ, V. (Dir.) (1991): «Ambiente, organización y diseño educativo», Tratado de Educación Personalizada. Madrid: Rialp.
GÓMEZ DACAL, G. (1980): El centro escolar. Nuevas perspectivas para su dirección y organización. Madrid: Escuela Española.
ISAACS, D. (1977): Cómo evaluar los Centros Educativos. Pamplona: EUNSA.
ISAACS, D. (1981): «La Organización y Dirección del Centro Escolar», en Revista de Educación, 266, enero-abril, 55-78.
LORENZO, M. y SÁNEZ BARRIO, O. (1993): Organización escolar. Una perspectiva ecológica. Alcoy: Marfil.
MOYANO CONDE, Mª A. y MUÑOZ DE LACALLE, A. (1996): «Formas de abordar el Proyecto Educativo», en Bordón, 48 (1), 89-95.
MUÑOZ SEDANO, A. y ROMÁN PÉREZ, M. (1989): Modelos de organización escolar. Madrid: Cincel.
SALINAS, D. (1994): «La planificación de la enseñanza: ¿técnica, sentido común o saber profesional?», en Angulo, J.F. y Blanco, N. (Coord.): Teoría y desarrollo del currículo. Málaga: Aljibe; pp. 135-160.
URÍA, Mª. E. (1998): Estrategias didáctico-organizativas para mejorar los centros educativos. Madrid: Narcea.

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