8. LAS IVE DE LAS MUJERES ESPAÑOLAS.
En el análisis de la evolución real de las IVE de las “mujeres españolas” hay que tomar en cuenta no sólo los casos notificados desde que existe el registro, sino también los no notificados, sobre todo antes de que existiera registro y en los primeros años de su funcionamiento, y, también, las IVE de las mujeres españolas en otros países.
La IVE es una práctica habitual, en el control de la fecundidad, en todas las sociedades y en todos los tiempos de la historia y sucede independientemente de que las leyes la permitan, la despenalicen o la prohíban. Se calcula que se producen en el mundo 46 millones de IVE al año, cerca de la mitad en condiciones de inseguridad, sobre todo en aquellos países que no la han despenalizado o en los que no hay accesibilidad a servicios adecuados. Según los organismos internacionales de derechos humanos y de salud lo mejor que los gobiernos pueden hacer frente a las IVE es establecer políticas de salud sexual y reproductiva que faciliten la anticoncepción efectiva, así como proporcionar servicios de calidad que aseguren que las IVE se realizan en condiciones de accesibilidad para las usuarias (OMS, 2003).
En España, como en todos los países del mundo, también se han practicado IVE en todos las épocas. Antes de la ley de despenalización éstas se realizaban de manera clandestina, poniendo en peligro la salud y la vida de las mujeres. Algunas mujeres se desplazaban a otros países donde los sistemas de salud prestaban estos servicios, fundamentalmente a Inglaterra y Holanda. Así, en los años previos a la democracia (1974-1978) cerca de 38.000 mujeres interrumpieron voluntariamente su embarazo en Inglaterra y algo más de 220.000 lo hicieron en Holanda o en Inglaterra en los años previos a la despenalización en España (1974-1986).
Después de la promulgación de la ley los registros de IVE de esos países muestran un descenso manifiesto y progresivo del número de mujeres españolas en ellos, llegando a ser de sólo 328 en el año 1995 (hay que destacar que la mayoría de estas últimas eran jóvenes). Este descenso está estrechamente relacionado con el incremento de casos registrados en España, de manera que la suma de casos en esos países y en España presenta una tendencia semejante. Es decir la aplicación de la ley en España no incrementó las IVE más allá de lo esperable en función de la tendencia que ya venía mostrándose: lo que hizo fue evitar que las mujeres tuvieran que desplazarse al extranjero, como puede observarse en la gráfica 3, de Peiró (2001).
9. LAS IVE EN ESPAÑA.
Como se ha comentado, en el análisis de las IVE es importante separar lo que se refiere a las mujeres españolas - que supone incluir lo sucedido antes y después de la despenalización tanto en España como fuera de ella - del análisis del fenómeno de las IVE en España a partir de la información que proporciona el registro - y que incluye tanto a ciudadanas españolas como a ciudadanas de otros países. Sabiendo que en ambos casos, estaremos observando sólo una parte de la realidad: la parte visible que nos muestra lo notificado y registrado.
Además, si analizamos el fenómeno de las IVE en España a partir de los datos del registro, hay que tener en cuenta que, entre las variables que recoge, no incluye el país de origen de la usuaria. Por tanto, existen limitaciones importantes para conocer la realidad de lo que está sucediendo con estos grupos de mujeres. Mujeres que, al menos cuando recién llegan a España son más vulnerables pues suelen tener menos información sobre anticoncepción y mayores dificultades para acceder a este servicio de salud.
Además de las mujeres de otros países pero residentes en España, parte de las IVE registradas son de mujeres extranjeras no residentes (2.496 en 2004). Como hemos visto, cuando las mujeres que necesitan abortar no pueden hacerlo en su país, una parte de ellas se desplazan a otros lugares donde puedan prestarles ese servicio, como sucedió con las españolas antes de la aprobación de la ley.
Como el registro de IVE español no recoge la variable “país de origen” en su boletín de notificación, sólo es posible obtener esa información por estudios puntuales, estadísticas de algunas clínicas, o el registro de alguna Comunidad Autónoma que sí lo incluye, como es la Comunidad de Madrid.
Como es sabido, en España se ha producido un incremento importante y continuado en los últimos años de la población extranjera (comunitaria y no comunitaria) que tiene una presencia fundamental en la fecundidad y natalidad. Según los datos provisionales del INE para el 2005, el 15% de los nacimientos (casi 70.000) fueron de madres inmigrantes, y más de la mitad de ellos fueron de mujeres de los cuatro países que se muestran en la tabla 4.
Esta actividad reproductiva más elevada refleja, por un lado, diferentes posiciones ante las relaciones sexuales, la anticoncepción y la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en las distintas culturas. Y probablemente también que muchas de las recién llegadas tienen dificultades para acceder a los servicios de salud reproductiva del Sistema Nacional de Salud. Es lógico suponer que esa actividad reproductiva conlleve no sólo el incremento de nacimientos sino también de embarazos no planificados y no deseados y, por lo tanto, también de las IVE.
Por otro lado, aunque al residir en España tienen derecho a los servicios de planificación familiar, su uso dependerá de la accesibilidad cultural, económica y geográfica. Es interesante destacar en este sentido que en función del descenso en el crecimiento anual de nacimientos de madres extranjeras desde el año 2002 parecería que estas mujeres se asemejan cada vez más a las españolas en este sentido, y que esto tal vez se deba a que poco a poco van consiguiendo un mejor acceso a la anticoncepción y a decidir sobre su maternidad.
Contar con el dato del país de origen es fundamental para realizar un análisis correcto de la situación y orientar adecuadamente las actividades preventivas teniendo en cuenta las circunstancias y necesidades específicas de cada grupo de usuarias para mejorar su efectividad.
Distribución de centros que han notificado I.V.E. según Comunidad Autónoma y dependencia patrimonial. España, 2007
10. CONCLUSIONES
Los datos disponibles apuntan a que el incremento de las IVE en España se debe, por un lado, al aumento en su notificación al registro gracias a la mejora de su cobertura y a la transformación de las IVE clandestinas o realizadas en el extranjero en IVE registradas. Y, por otro lado, al incremento en la población inmigrante, a la mayor fecundidad de las jóvenes inmigrantes y, probablemente, también a que éstas tienen mayor número de embarazos no planificados y no deseados que las españolas.
La anticoncepción de emergencia (AE) es el método que parece utilizarse cada vez con mayor frecuencia. Con los datos disponibles se puede decir que en torno al 63% de la AE es utilizada por mujeres menores de 30 años. Con la información disponible no podemos conocer el país de origen de las usuarias, pero según las entrevistas a profesionales de estos servicios el número de inmigrantes que usan la AE sería muy reducido. Además, según datos proporcionados por una clínica especializada, de aquellas inmigrantes que realizaron un IVE en 2004, sólo un 36% decían utilizar un método anticonceptivo efectivo (frente a un 54% de las españolas).
Los patrones de comportamiento sexual de los jóvenes están cambiando. Las y los jóvenes actuales refieren mantener, con mayor frecuencia y más precozmente, relaciones sexuales coitales, y las realizan en condiciones que no siempre son seguras desde el punto de vista de la prevención de los embarazos no deseados y de las infecciones de transmisión sexual. Aunque en el contexto europeo son los que más utilizan el preservativo masculino, se aprecia un discurso que podría estar justificando la disminución de su uso y su sustitución por la anticoncepción de emergencia.
Parece que la situación actual mantiene en gran medida las desigualdades de género en salud sexual y reproductiva, especialmente en los estratos socioeconómicos más bajos. Las chicas siguen teniendo presiones para las relaciones precoces y coitales, escasa capacidad para la negociación del uso del preservativo y deben asumir la responsabilidad y las posibles consecuencias de la anticoncepción de emergencia y en su caso de la IVE.
Los y las jóvenes necesitan más y mejor información sobre salud sexual y reproductiva, procedente de informadores más cualificados y con responsabilidades educativas con ellas y ellos, especialmente de los padres y madres y del personal sanitario y docente formado sobre sexualidad con un enfoque global y de género. Para resultar eficaz, esta información debería incorporar dimensiones adicionales a la puramente biológica, en particular las aproximaciones que los y las jóvenes hacen al mundo de las relaciones afectivas y sexuales.
11. BIBLIOGRAFÍA
ﻏ Apuntes aportados por el profesor.
ﻏ Páginas webs:
ﻏ Videos: